A la hora de presentar un texto, lo más difícil para mí suele ser encontrar un buen título. En este caso creo haber acertado de pleno, sobre todo cuando se trata de plasmar desde mi experiencia en primera persona como mujer trans algo tan delicado y también ambicioso como es esta serie de apuntes en los que intento ordenar mis ideas y reflexiones como guía de trabajo en mi faceta de activista trans, y sacar además mis propias conclusiones. Durante el proceso de escritura, he realizado una larga y paciente inmersión buceando a lo largo de toda esa multitud de definiciones, conceptos, denominaciones e interpretaciones particulares y también arbitrarias que constituyen ese corpus de información y desinformación que trata el tema trans.
El objeto de sacar a la luz estos apuntes trans escritos en forma de decálogo ha sido ante todo el de manifestar la individualidad y especificidad del hecho trans, y también el de reivindicar nuestro orgullo por esta diferencia, expresándolo todo de la forma más sencilla posible. Y también, ¿porque no?, el de generar un sano debate ante algunos puntos que sé que serán sin duda polémicos. Tal y como digo más adelante y diré siempre, no sólo somos personas trans, ni somos para nada personas cis. Somos seres humanos, y punto.

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1 - Las identidades trans existen desde que existe la humanidad. Se trata de un fenómeno específica y exclusivamente humano, íntimamente ligado al desarrollo de la inteligencia y de la autoconsciencia. Es un simple rasgo más entre las infinitas variables de la diversidad humana, y hay que distinguirlo del todo de la transexualidad en algunas especies animales, que es un fenómeno de naturaleza puramente adaptativa y biológica (hermafroditismo secuencial).
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2 - Las personas trans (transexuales y transgénero en la nomenclatura actual) somos personas sanas física y mentalmente, sólo que sentimos una identidad de género distinta u opuesta a la que
muestra nuestro sexo biológico. No hemos nacido en un cuerpo equivocado, ya que mente y cuerpo configuran un todo indivisible. Las personas trans somos aquellas que decidimos con toda libertad y responsabilidad someternos al tratamiento idóneo para nuestra situación, que consiste en adaptar nuestro cuerpo a nuestra realidad de género mediante los procedimientos disponibles actualmente, quirúrgicos y hormonales.
Quienes no llegan a realizar esta adaptación física de su cuerpo y se limitan a una actitud performativa del género al que sienten pertenecer no pueden ni deben ser denominadas como personas trans, ya que no se han sometido a este tratamiento. Estas personas deben ser encuadradas con más propiedad dentro de las diversas identidades y realidades queer. Además, las personas trans no somos transformistas, travestis ni drag queens. Somos personas trans, y punto.
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3 - No existe ninguna prueba concluyente que confirme el origen cerebral o genético de la transexualidad, sólo indicios y pruebas indirectas. La disforia de género es sólo una simple nomenclatura médica que rechazamos, ya que las identidades trans no son de ninguna manera una enfermedad. Aunque quede claro que este tema no es precisamente relevante, ya que no necesitamos ninguna justificación para nuestra plena existencia y expresión. Las personas trans no necesitamos legitimizar social ni politicamente nuestra circunstancia y peripecia vital ante nadie, ni justificarla con razones médicas ni de ningún otro tipo. Existimos, somos quienes somos y elegimos la forma de vivir una vida que sólo nos pertenece a nosotras.
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4 - La transexualidad es una de las muestras más evidentes que existen de ese rasgo tan humano que es la búsqueda de tí mismo-a, materializada en una ardua y apasionante investigación individual sobre el propio cuerpo y mente. Reivindicación de propiedad sobre tu cuerpo; propiedad de utilización, y también de transformación.
Nuestro sentir y formas de revelar nuestra realidad al mundo no son un “capricho”, ni una “moda” ni una “perversión”, tal y como proclaman interesadamente ciertos sectores ideológicos y sociales. Si fuésemos ese pretendido “capricho” no nos empeñaríamos en hacerlo, no lucharíamos por ello ni por ello nos veríamos obligados a correr el riesgo de la exclusión, la violencia y la muerte.
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5 - Las personas trans no necesitamos etiquetas. Existen tantas transexualidades como personas trans y rechazamos ser catalogadas en cualquier contexto por ninguna entidad personal o colectiva, ya que cualquier tipo de etiquetado es muy susceptible de poder ser manejado por determinadas entidades con fines políticos o ideológicos en aras de fomentar la discriminación o enfrentamiento de unos colectivos hacia otros. Rechazamos cualquier pretensión de imponernos lo que somos, sabemos quiénes somos. Ningún ser humano o entidad tiene derecho a catalogar a otro, ni tampoco ningún ser humano la obligación de prestarse a ser etiquetado. Como excepción, sólo se deberá poder etiquetar en la única esfera de verdadera utilidad, que es la sanitaria, y únicamente cuando lo exija el bien de la salud de la persona implicada. Las personas trans somos personas, y punto.
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6 - En este mismo contexto, rechazamos las variadas catalogaciones de géneros (hasta 112 en este momento, según la ONU) que se proponen actualmente y abogamos por una necesaria simplificación. Sólo existen dos géneros primarios (masculino y femenino), como existen tres colores primarios. Al igual que sucede con los colores, todos los demás géneros son una mezcla en distintas gradaciones de los dos géneros primarios o de la ausencia de ellos. En este caso, la lista quedaría así: género masculino, género femenino y un tercer género que englobaría a todos los demás (trans, queer y agénero). Dentro de este tercer género, debe quedar únicamente a la discreción de cada persona individual la elección de su identidad sexual y de género por la que desee ser nombrada y reconocida en sociedad.
Queremos resaltar aquí especialmente la figura de las personas intersexuales, seres humanos que al nacer presentan conjuntamente caracteres sexuales masculinos y femeninos. Figura utilizada ideológicamente por algunas fuerzas de la reacción que, partiendo de un concepto erróneo de lo que es la transexualidad los proclaman perversa e interesadamente como las “únicas personas verdaderamente transexuales”, y que aquí queremos reivindicar como la verdadera demostración de que en el mundo natural no todo está definido. La naturaleza no es perfectamente binaria ni hay ninguna necesidad de ello.
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7 - Las personas trans no somos personas cis ni tenemos necesidad de serlo. Desde que comenzamos nuestro tránsito, debido a nuestros caracteres físicos y constitución hormonal distintos, necesitamos tratamientos médicos específicos para nuestra especial condición. Ejercemos con orgullo nuestra diferencia, para la que reclamamos y exigimos un espacio en la sociedad, respetando el derecho de los miembros de nuestra comunidad que elijan vivir en sociedad en calidad de personas cis.
Tampoco creemos en la denominación cisgénero, palabra creada por oposición a trans, y utilizada comúnmente para denominar a las personas cuyo sexo al nacer e identidad de género coinciden. Somos nosotros, ese tercer género, quienes necesitamos una nueva denominación. Se trata de una realidad que tenemos que reconocer y asumir.
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8 – Siendo como son el Derecho a nuestra propia Identidad de género, fija o variable, y el derecho a su expresión una reclamación para nosotros irrenunciable, exigimos a nuestras administraciones que lo reconozcan y protejan con todos los medios a su disposición, facilitando nuestra integración e inclusión en la sociedad con todos los derechos debidos a nuestra diferencia y a nuestra condición de seres humanos. Derechos humanos, civiles y constitucionales como son el derecho a un trabajo, a una vivienda digna, a una sanidad eficiente y específica, al respeto, a la integridad física y a la no discriminación. Asimismo, dentro de ese derecho a la integridad física, exigimos medidas legales efectivas para combatir el rechazo, violencia y crímenes de odio contra nuestra comunidad. Estas medidas deberán materializarse en una especial atención a la educación en diversidad de la ciudadanía a todos los niveles, así como en medidas represivas de toda violencia y su apología. En pro de defender nuestras vidas, abominamos y renegamos de todo pacifismo y pasividad. Si la comunidad trans no es defendida contra toda esta violencia, deberemos ser nosotros quienes tengamos que hacerlo.

Dentro de este marco, exigimos una especial atención a las identidades trans en la infancia y adolescencia. Una investigación médica, psicológica y científica efectiva sobre este fenómeno del que aún conocemos tan poco, con el fin de poder facilitar una infancia feliz y propiciar el desarrollo armónico de la personalidad en todos los ámbitos de la vida a todos y cada uno de los miembros de ésta para nosotros importantísima parte de nuestro colectivo.
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9 - Denunciamos la influencia e impunidad de ideologías, religiones y filosofías dañinas que propician nuestra discriminación y cuestionan nuestra existencia y derecho a Ser, pretendiendo relegar nuestra incuestionable realidad al campo de una pretendida ideología a la que ellos denominan de género. Proclamamos la inexistencia de esta “ideología de género” y del “lobby LGTB”, falacias similares a la de la sempiterna y folclórica “conspiración judeomasónica”. Denunciamos esa amalgama de ideologías, religiones y doctrinas económicas retrógradas y totaliarias que defienden y propugnan la única existencia de los dos géneros primarios. Denunciamos asimismo esas nuevas corrientes anecdóticas que proclaman la “abolición de los géneros” arbitrariamente y porque sí, tales como el movimiento agénero y el “feminismo” TERF (Feministas transexclusionistas), una corriente muy cuestionada actualmente dentro del propio movimiento feminista. Todas, ideologías irracionales que conspiran contra nuestra existencia e integridad, y que, pese a su disparidad de ideas, coinciden en sus objetivos de laminación contra la diversidad en general y contra la comunidad trans en particular.

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10 - Denunciamos especialmente ese novísimo intento de división y acotación dentro de la comunidad trans, perpetrado desde dentro por esa corriente regresiva surgida recientemente y bautizada como transbinarismo, la cual defiende esa idea anacrónica y del todo subjetiva de que las personas trans, para poder integrarse, deben aparecer en sociedad lo más sexuadas y definidas posible dentro de los dos géneros primarios, hasta llegar a la máxima mimetización con las personas cis... tendencias reivindicativas de una pretendida y subjetivamente diseñada “feminidad” para la mujer trans, cuando todos sabemos que masculinidad y feminidad son rasgos de la personalidad humana en constante cambio y evolución, y en este momento más cuestionados que nunca. Una aberración ideológica y extemporánea, cuyo único resultado visible es el de segregar y coartar nuestra Diferencia para intentar absorbernos dentro de la vieja hegemonía de lo binario, cerrando el círculo hasta coincidir sospechosamente con los principios proclamados por la derecha más rancia y reaccionaria. En las manos de las personas trans, intersexuales y queer está cambiar la sociedad y hacerla más diversa. Proclamamos la individualidad y dignidad de cada ser humano y la exaltación e integración de su Diferencia.
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11 - Situamos e identificamos a los enemigos de la comunidad trans dentro del ya histórico y consabido inmovilismo contra todo cambio social. Adalides de una reacción que pretende defender los principios de un sistema capitalista decadente y heteropatriarcal, sujetos de un terror al vacío similar al de aquellas multitudes atemorizadas que destruían máquinas en los albores de la revolución industrial, ignorando que el futuro ya les había alcanzado y sobrepasado... En estos momentos, las personas trans somos la encarnación de los males y miedos de esa sociedad, y también de los de un concepto de “humanidad” anclado en lo binario que ahora mismo, merced a los constantes avances médicos, biológicos y científicos, mas la expansión de nuevas filosofías tales como el transhumanismo y nuevas culturas de la identificación, comienza a vivir también los principios de su plena decadencia. Reivindicamos la transexualidad como abanderada de este cambio, como verdadero símbolo y avanzadilla de estos tiempos de permanente transformación en los que nos ha tocado vivir.
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12 - Partiendo del principio básico de que orientación e identidad son dos conceptos totalmente distintos, vemos necesario un cuestionamiento de la situación de la comunidad trans como parte integrante de los movimientos Feminista y LGTBI. Por un lado, nuestras orientaciones sexuales individuales, así como las de cualquier persona humana, pueden ser múltiples y variadas. Al contrario que gays, lesbianas, bisexuales etc. no nos distingue nuestra orientación, sino nuestra identificación. Por lo tanto la T puede y quizá en un futuro próximo deba y necesite ser autónoma, máxime cuando una grandísima mayoría de personas trans no se sienten encuadradas e identificadas dentro del movimiento LGTBI, en el que, aparte de reconocer su indudable contribución a nuestra visibilidad, hasta ahora no vemos claro nuestro sitio, siendo la T en general objeto de un ninguneo sistematizado, y en algunos casos incluso de discriminación. Sin embargo, no obstante nuestras reivindicaciones sean distintas, nos queda claro que el enemigo sigue siendo el mismo, que no es otro que el sistema cisheteropatriarcal.
La legitimación de nuestra lucha no necesita tampoco del movimiento Feminista, con una parte del cual tenemos en la actualidad fuertes puntos de fricción, y que se haya ahora inmerso también en un debate interno en el que se cuestiona su propia naturaleza. Nuestra lucha es y debe ser en exclusiva nuestra, entre otras razones porque en la comunidad trans no sólo existen personas que se identifican con el género femenino, sino también con el género masculino, entre otras variantes. Y todas las voces deben ser iguales en importancia, y todas han de ser escuchadas. No necesitamos la muleta del feminismo, ni éste debe ser de ninguna manera guía o condicionante para la lucha de lacomunidad trans.
Naturalmente, defendemos ante todo una estrategia conjunta entre todas las partes, aunque la comunidad trans tenemos por lógica una evidente cercanía con la lucha de las comunidades intersexual y queer, por ser los tres sectores que luchamos abiertamente y ante todo por nuestra identidad, aparte nuestra orientación. Todos debemos caminar juntos y mirar en la misma dirección, pero a partir de ahora nos debe corresponder a la comunidad trans hacerlo desde nuestra propia perspectiva, y siempre en condiciones de igualdad.
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13 - Consideramos la transexualidad como un proceso en constante perfeccionamiento, al que en este momento se puede ya situar plenamente dentro de las actuales corrientes científicas y filosóficas del transhumanismo. Los procedimientos quirúrgicos y hormonales que actualmente nos constituyen y nos permiten desarrollar socialmente nuestra expresión de género y realidad, permanecen siempre en constante evolución. Muy pronto veremos nuevos avances científicos y médicos que nos brindarán una mayor calidad de vida a las personas trans, y que también nos podrán facilitar a todos el acceso a nuevas vías de identificación.
El futuro es trans, queer, agénero y probablemente muchísimo más. O quizá más adelante llegue a ser del todo agénero. Si es así, esta nueva utopía no llegará mediante el acatamiento o seguidismo ciego de consignas, doctrinas vacías o movimientos de moda, será más bien un proceso gradual. A medida que merced a las nuevas tecnologías aumenten las posibilidades de transformar nuestro cuerpo y apariencia para expresar nuestro género y personalidad, a medida que por agotamiento desaparezcan las viejas filosofías y el control individual sobre nuestro cuerpo se convierta en un control total y un campo inmenso a explorar en todos los sentidos posibles, el concepto de género sólo será uno de tantos más y perderá gradualmente su importancia de forma natural hasta desaparecer. Claramente, el futuro de la humanidad se apunta como diverso, en todos los sentidos imaginables y en los aún no imaginados. Será en un futuro relativamente próximo para el que debemos ya empezar a prepararnos.